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Sudáfrica, Viajes

Como acabé viviendo gratis en Sudáfrica gracias a Housesitting

Si hace 3 meses alguien me hubiera dicho que en Enero estaría en Sudáfrica haciendo housesitting, no me lo hubiese creído. Hubiese soltado un, típico de mí, “qué bobadas dices, déjame tranquila anda”.

Pero así fue. Housesitting es un programa de voluntariado parecido a Helpx o a Wwoof (como mi aventura en Canadá o la de mi hermana en Hawai)

Y digo parecido porque no trabajas para una familia o un hogar, tampoco tienes un horario. Quizás las únicas cosas en común es que hay responsabilidades. 

En este post os describo mi experiencia personal desde que me decidí por ello, como sufrí por encontrarlo y como lo disfruté al llegar.

Qué es housesitting?

Cuando estaba en Tailandia, me pasaba el día leyendo un blog llamado theglobetrotters y fue así como descubrí la maravillosa página de Trustedhousesitters y Mindmyhouse. Todas páginas webs dedicadas a unir houseowners con housesitters. 

¿Housesitters? ¿houseowners? ¿De qué va esto? me preguntaba

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Seré breve: Housesitting es una plataforma para encontrar un “Niñero de casas”.  La persona que se queda en casa mientras el dueño está de vacaciones o visitando su otra casa en California o Marruecos. También es la persona que pasea a los perros del dueño y se encarga de tengan compañía todos los días cuando él no puede.

El niñero (housesitter) puede quedarse gratuitamente en la casa del propietario (houseowner) a cambio de su cuidado.

Housesitting sonaba como algo hecho para mí en el punto de vida en el que me encontraba. Ya había hecho varios voluntariados y había cumplido mi misión de aprender inglés. Pero me negaba volver a Barcelona y pasar en el metro 2 horas al día apretujada entre humanos para pasarme 8 horas dentro de una oficina.

Al mismo tiempo, Chris y yo  queríamos un hogar en el que establecernos durante unos meses. Un lugar donde encontrar una rutina. Levantarse a las siete, desayunar huevos en pan, salir a mover las piernas. Tener mascotas y dedicarles tiempo. Queríamos viajar lento, vivir en una cultura diferente y disfrutar una casa que no tuviésemos ni que alquilar ni que comprar.

Escogiendo el hogar perfecto

En Tailandia había enviado mails a por lo menos 20 hogares distintos en distintas partes de Asia, pero no tuve éxito. Después de ese viaje y de hacer un voluntariado en Indonesia, Chris y yo decidimos partir por separado. Era el momento de pasar tiempo con nuestras respectivas familias.  Era mi momento de volver a las ramblas de Tarragona, de tomar cafés con leche y poco azúcar, de ver a mi madre y cocinar caldo de verduras juntas.

Una vez en España, continué enviando mails. Le había cogido manía a Asía porque me rechazaron muy amenudo, así que me empeñé en hacerlo en Canadá o en Australia. Me gustaba la idea de vivir un invierno canadiense a menos 10 grados y pasarme el día en mis botas de descanso. Aunque también me atraía el sol australiano, ver canguros en Navidad y hacer buceo en alguna bahía desierta.

Lamentablemente nada de eso ocurrió. Las respuestas eran algo así como lo siento tenemos más de 300 emails por leer, si estamos interesados nos pondremos en contacto contigo.

No me extraña, los sitios estaban casi al nivel de mansión. Como esta casa canadiense ¿Quién NO querría ir?

Esperé y esperé (os estoy hablando de 3 meses de enviar mails aproximadamente) . Quizás mis mails eran demasiado sosos, o tenían faltas de ortografía o quizás les caí mal… O, simplemente, ya habían encontrado a otra persona. Esto último suele ser lo más común.

Al final me rendí, y pensé ¿Puede ser que el sitio ideal no esté ni en Canadá ni en Australia?. Entonces amplié mi lista.

Y fue lo mejor que hice: encontré un castillo en los campos de la toscana, también un loft en lo alto de una cima ecuatoriense con vistas al mar, y un chalet en Menorca con canarios y un gato persa.

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Cuando paseo a los perros las zebras se acercan. Son muy cotillas.

Recibí respuestas de muchos más países, pero me contestaron del país que menos me esperaba una respuesta: Sudáfrica.

El mail me lo habían contestado al cabo de 3 semanas de haber solicitado el puesto. Era extenso y venía a nombre de una señora parisina llamada Gaelle, muy interesada en mi y en Chris.  Tenía un hogar en el centro de un bosque cerca de Pretoria. Una casa adjuntada a un resort-spa llamado Ukuthula.

Lo describía como Un retiro para los que buscan aislarse del mundo y disfrutar de un masaje o de unos baños turcos mientras ven zebras y gacelas pasar.

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Me ha costado muchos paseos encontrar a estos! Pero ha valido la pena

Nuestra misión en Sudáfrica

Gaelle necesitaba a alguien desesperadamente y me preguntaba qué fechas estaríamos disponibles. Yo le comenté que nos gustaría un mínimo de dos meses, para que nos saliese a cuenta el precio del viaje. (En su perfil ponía que su oferta era de un mes).

Ella me comentó que sus planes habían cambiado un poco desde que puso la oferta. En realidad buscaba a alguien para todo el año ya que estaba en París trabajando para poder financiar un proyecto de ingeniería en Sudáfrica.

Nota: Por esto mismo, aconsejo enviar mails aunque la oferta no sea exactamente lo que buscas, ¡uno nunca sabe lo que puede ocurrir!

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Hicimos Skype. Gaelle, una señora rubia de unos 45 años, con cuerpo atlético y un inglés impecable. Me enseño fotografías de sus perritos, de su casa con techos de hojas plataneras, de la piscina azul cielo con vistas a la sabana y de los pequeños “lofts” donde hacían masajes y desayunos africanos. Esta es la web del spa por si queréis poneros los dientes largos ¿Is this for real?

Me expuso sus necesidades. 

  1. Hacer compañía a sus perros Batista y Elliot, asegurarse de que están bien y sacarlos a pasear. 
  2. Hacer la compra de comida una o dos veces por semana del resort ya que el staff no sabe conducir.

Me contó sus preocupaciones. La última persona que cuidó su hogar se marchó de safari y dejó los perros solos durante siete días sin avisar. Ahora mismo desconfiaba mucho de la pagina trustedhousitters y quería ir con mucho cuidado.

Tuve suerte, ella y yo nos caímos muy bien, hubo como una conexión inmediata. Estábamos en el mismo capítulo del mismo libro y nos entendimos como una madre y una hija. Mismos gustos, mismas manías, mismo nivel de responsabilidad. A ella le gusta hablar y a mi escuchar.

Luego le presenté a Chris y todavía se puso más contenta al saber que él tenía conocimientos en construcción. Su spa necesitaba algunos arreglitos y estaba dispuesta a pagar a Chris por ello.

Todo salió redondo, ya que no solo iba a cumplir mi sueño de vivir en una casa exótica gratuitamente y hacer housesitting, si no que a mi novio le iba a salir trabajo.

Era finales de diciembre y decidimos entre los 3 que Febrero era un buen mes para empezar nuestra aventura africana.

La llegada a Sudáfrica

Al final todo se adelantó un mes y en enero ya estaba surcando los cielos africanos. 

Estaba muy nerviosa. Viviríamos a una hora de Johaensburgo. Muchos me habían contado atrocidades sobre la ciudad y sobre Sudáfrica en general. Crimen organizado, atracos y segregación social. 

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Aunque intenté no tomármelo muy enserio ya que ninguno de ellos había estado nunca allí y toda su información venía de la Wikipedia. Y como dice Samuel Johnson 

Viajar sirve para ajustar la imaginación a la realidad, y para ver las cosas como son en vez de pensar como serán.

En el aeropuerto estaba Chris esperándome. Él había llegado un par de días antes que yo.

Gafas de sol negras, camisa blanca y tejanos gastados. También iba rapado y con la barba muy marcada, solo le falta una Harley davidson para ser el rey de las carreteras. Nos dimos un súper abrazo. Habíamos estado separados casi dos meses y uno nunca acaba de acostumbrarse a las distancias.

Me felicitó por haber escogido un lugar tan espectacular . Me dijo: Nunca pensé que me gustaría tanto Sudáfrica, el sitio donde vamos a vivir te va a dejar sin palabras.

Los nervios se desvanecieron al instante. Nos dirigimos a nuestro hogar. Gaelle nos había dejado un coche para nuestro uso, un renault blanco con poco más de un año de edad.

Las carreteras estaban rodeadas de Sabana verde debido a las lluvias. No habían animales pero en las carreteras los coches-safari asomaban a cada quilómetro.

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Chris y yo nos mirábamos. Nos encantan los coches tipo safari. Nos encanta volver a estar juntos.

Como en Canadá, las cosas estaban muy dispersas y había momentos en que uno se sentía a su suerte en medio de la nada. Nuestra nueva casa estaba en una de las salidas de la carretera principal. 5 kilometros hacia adentro por una carretera de tierra.

Por fin llegamos. Y el lugar superó todas las expectativas, los pensamientos y todas las fotografías que Gaelle me había enviado.

Ukuthula, mi nuevo hogar

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Ukuthula para mi no es solo un hogar. Es como una pequeña villa escondida en las llanuras africanas. Una villa sin lujos ni pretensiones, con tres pequeños refugios para invitados, con duchas al aire libre y vistas a las estrellas. Una villa con caminos de rocas volcánicas, con zebras y lagartos grandes paseando muy cerca.

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Con una piscina de agua fría y un pequeño restaurante con fama de servir desayunos muy caseros.

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Y en lo alto de la villa preside una casa de dos pisos, con techos grises y terrazas arcillosas. Nuestra casa. Con fuego a tierra, una cocina americana y una mesa familiar. Decorada con calaveras de antílopes y plumas de lunares. Con tres sofás, uno para mi, uno para Chris y uno para Elliot y Batista. Me llenaron la cara de lametones y las piernas de barro nada más verme.

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Mi sonrisa no podía ser más grande. En realidad, siempre supe que algun día haría housesitting, lo que nunca pensé esque sería en un paraíso así de exótico.

Nunca creí que sería posible conseguir un hogar como este, gratuitamente y por once meses. Me sentía como en una película. Mi único trabajo era cuidar de mis dos nuevos perros franceses y pasármelo bien.

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Por las mañanas me levanto temprano y me los llevo a trotar por las llanuras. Vemos avestruces, gacelas, antílopes, baby antílopes, zebras. (Las fotos que habéis visto arriba son reales)

Batista es un perro ovejero y le encanta perseguir a las zebras y a los antílopes, asustarlos y juntarlos en grupo. Se pone muy loco cuando ve a alguno suelto. Elliot en cambio es un perro alerta, con muy buen oído y olfato, huele cada flor, cada pluma, cada roca y se entretiene en las chorradas más minúsculas.

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Batista siempre va delante al galope y desaparece de mi vista a cada rato. Elliot en cambio siempre se queda atrás descubriendo olores y rastreando animales.

Un golfo y un señorito.

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Leche sin pasteurizar y sin homogeneizar

Después de pasearlos suelo desayunar huevos ecológicos o pan de avena o leche sin pasteurizar. Qué pija que sueno.

Pero si algo me ha sorprendido de Sudáfrica es la cantidad de granjas que han decidido vender sus propios productos de la zona y el coste es más barato que comprar productos en el supermercado.

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Pastel “homemade” en una granja cerca de casa

Y más tarde, mientras Chris trabaja en el proyecto que Gaelle le ha ofrecido, yo me dedico a mi blog, a leer libros que me apasionen o a hacer nuevos cuadros para vender por internet. A veces se va la luz e internet no funciona, pero qué más da cuando vives como Robert Redford en Memorias de África.

¡También he echo amigos! ¡Yo! ¡La introvertida!

Amalia es sudafricana y lleva viviendo aquí 11 años, ha pasado por varios dueños y es una experta del lugar. Con 28 años tiene un inglés perfecto y se pasa el día contándome chistes para me que me ría. Le encanta Beyoncé y cuando la pongo en el itunes, sus caderas se descontrolan (Como la Shakira).

Un día nos invitó a su casa para que conocieramos a sus hijos. Y nos regalo una botella de Champagne francés.

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Joseph y Stalico son dos chicos de Malawi. La gente de Malawi han recibido una educación distinta a los sudafricanos. Son dos chicos sencillos, vergonzosos y muy trabajadores. Aún no les he visto descansar desde que llegamos y les cuesta mucho mirarme a los ojos. Eso me pone muy nerviosa y les hago bromas para que se suelten.

Hay dias en que cocinamos todos juntos en la cocina cuando tienen que hacer “quiche” de queso o de atún. Otros días charlamos durante horas. Y Amalia me regaló unos masajes en el spa para mi y para Chris.

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Creo que no puedo quejarme. Llevamos ya casi dos meses y nos encantaría pasar aquí el año entero, pero todo se verá.

Conclusión

Housesitting es lo mejor que me ha ocurrido desde mi aventura en Canadá. Lo recomiendo a todo aquel que le guste viajar lentamente, al que le guste experimentar la cultura más como un local que como un turista.

Más adelante publicaré un post con todos los datos técnicos, explicando cosas desde como hacerse miembro, como construir un perfil, un mail y hasta como conseguir un hogar (que no es tarea fácil, pero no imposible).

Abrazos sudafricanos desde Pretoria.

Patricia.

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6 Comments

  • Reply Camco junio 30, 2015 at 5:48 pm

    He pasado todo el día leyéndote, sinceramente no puedo creer que esto sea real, no entra en mi cabeza que existan oportunidades así, tengo 21 años y estudio leyes pero tengo una lista interminables de lugares que conocer y para mi conocer no es ir a un hotel, sitios turísticos y listo, para mi conocer son estas experiencias tuyas en la que te mezclas con la gente del lugar y vives lo mas aproximado a como lo hacen ellos.
    Pero paro cumplir este sueño de ir a todos estos lugares siempre pensé que debería trabajar muy duro para poder ahorrar el dinero para costearme una vida afuera.
    Tengo planeado viajar a Canadá dentro de un año a aprender ingles y lo veía tan caro que calculaba presupuesto de 10.000 usd y me encuentro con la sorpresa de que viajaste con nada mas que 1.700.
    Realmente gracias por tu pagina, son nuevas opciones y vaya ¡que opciones!
    Disfruta de Sudáfrica.

    • Reply Patricia Otero julio 2, 2015 at 8:04 pm

      Hola guapisima!
      Muchísimas gracias por tu comentario!!! me ha encantado que una chica tan jovencita como tú esté tan interesada en este mundo del viaje y de vivir de una forma distinta. La verdad cada vez somos más :).
      Estoy contigo en lo de que para conocer un lugar hay que mezclarse con la cultura. A mi me chifla mezclarme con las familias, saber de sus vidas, de su pasado, que me cuenten historias, que me lleven al pub más cutre del pueblo pero que es al que van los de siempre, que me lleven a ver cascadas secretas porque solo ellos las conocen, que me inviten los vecinos a cenar porque les he caído bien y me preparen una tarta típica de la provincia.
      Eso es viajar de verdad, meterse dentro de la cultura de lleno con todo el cuerpo y todo el corazón.
      Haciendo helpx, housesitting, workaway… no gastas apenas dinero, y aunque trabajes o tengas algún tipo de responsabilidad, a mi punto de vista, ganas muchísimas cosas a cambio. A mi me llena un montón.
      Me alegro que te haya gustado, cualquier pregunta no dudes en escribirme un mail estaré encantada de ayudarte.
      Ahora estoy por España haciendo helpx! Sí! también se puede en España! 🙂
      un abrazo.

  • Reply Sara julio 3, 2016 at 12:22 pm

    hola,

    me encanta tu blog, la experiencia de voluntariado, pero soy algo miedosa 🙁 , quizas seria mejor hacer un voluntariado cortito aqui en España y luego lanzarme el extranjero.Cuenta más sobre hacer helpx o workaway en España, yo pensaba que solo querian gente extranjera para enseñarles ingles.

    Besos!

    • Reply Patricia Otero julio 6, 2016 at 10:36 am

      Guapa!
      Sí que hay voluntariados en España, muchos son familias españolas, así que mejor evítalas si aprender inglés es tu objetivo. Y luego hay familias inglesas que viven aquí en España en las que hablarás inglés con ellos en la casa. Solo tienes que preguntar y decir si podría una persona española ir con ellos, normalmente estarán ENCANTADÍSIMOS, ya que cuando se tiene a una persona que no habla el idioma del país, siempre hay que ayudarles si salen por si solos, si no saben donde ir, o qué comprar. Tu tienes un plus, ya que hablas el idioma del país. Quizás no aprenderás tantísimo como si te fueras del país, pero te animará a dar el salto.
      Otra opción que tienes es irte al Reino Unido, a Escocia, Inglaterra, Irlanda…. uno de estos vaya! Que te queda más cerca que irte a ver mundo.

      Esta por ejemplo es un señor con niños que le iría bien alguien que hablase español
      http://www.helpx.net/host.asp?hostID=41098&network=3

      En este hablan alemán y suizo, hablan inglés con el resto de personas y no les importaría mejorar su español
      https://www.workaway.info/425112938112-es.html

      En workaway he visto muchos, es cuestión de ir mirando. Aunque nunca habrá tanta opción como si te marchas de España.
      Por favor no seas miedosa! Yo entiendo por lo que estás pasando y es duro….. jejeje yo tenía el mismo miedo y mi mejor recomendación es que vayas a un sitio de Reino Unido, que hay miles y miles, y vayas solo por una semana o dos este verano, y así entonces no te dará tanta cosa, y en caso de que no te guste te marchas que España está super cerca. 🙂

      Un abrazo guapísima

  • Reply Noemi abril 28, 2017 at 6:01 pm

    Hola Patricia,
    nos ha venido bien leerte para reanimarnos con el housesitting. Estábamos dados de alta en una web pero no nos respondían. Así que he mirado Sudáfrica y hay una casa lo que pasa es que tenemos dos niñas de 8 y 5 años y nos da un poco de desconfianza la seguridad, ¿nos animarías?
    Muchas gracias por contarnos.
    Noemí

    • Reply Patricia Otero abril 30, 2017 at 3:31 pm

      Hola!
      Muchas gracias por tu comentario!. La verdad todo depende de la zona en que esté situado ese housesitting del que me hablas. Yo estaba situada en una zona bastante segura, a parte de que el resort estaba protegido eléctricamente por todos lados. Esto es muy común en Sudáfrica, poner vallas eléctricas en muchos hoteles y casas no sólo por protección si no también por los animales. No puedo darte una respuesta concreta y pienso que es mejor que hables con tu anfitrión y que te sea sincero. Yo hablé con el mío ya que estaba preocupada también por ese tema y me aseguró y me mostró que ella nunca había tenido problemas viviendo en un resort, en medio de la nada y sola, y me aseguró que era una zona muy segura sin conflictos. Una vez allí vi que tenía razón y hasta iba a pasear con los perros en medio de la sabana. Ya me dirás que tal y cualquier otra duda házmelo saber 🙂

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